Dirección
Matrícula, desempeño, asistencia y cartera en un mismo tablero. Deja de depender de que alguien prepare el reporte para saber cómo va el ciclo.
Matrícula, notas, asistencia, cobranza, comunicación y aula virtual en una sola plataforma. Aulion no le añade una pantalla más al equipo: le quita las hojas de cálculo, los grupos de mensajería y el segundo sistema de cobranza.
Un sistema escolar se compra desde dirección, pero se gana o se pierde en el uso diario del resto del equipo.
Matrícula, desempeño, asistencia y cartera en un mismo tablero. Deja de depender de que alguien prepare el reporte para saber cómo va el ciclo.
Estados de cuenta por alumno, planes de pago, recordatorios y seguimiento de mora sin cruzar el sistema académico con el contable.
Estructura de ciclo, secciones, cargas horarias, cierre de periodo y boletines, con visibilidad de qué docente va atrasado antes del cierre.
Un solo lugar para asistencia, notas, tareas y material. Sin exportar a Excel para entregar y sin volver a teclear lo del aula virtual.
Portal con notas, asistencia, estado de cuenta y avisos. Menos consultas por mensajería y menos «no me enteré».
Cursos, tareas y práctica con Skillio, más el acompañamiento de Leo cuando se atascan fuera del horario de clase.
La misma explicación no le llega igual a todos. Aulion presenta el contenido en varios formatos —leer, ver, escuchar, hacer—, mide con cuál avanza mejor cada estudiante y le deja ajustar la pantalla a lo que necesita. Para quien requiere apoyos, el colegio puede activar un plan de atención a la diversidad que se registra a diario y se puede demostrar con datos.
Cada lección combina texto, imagen, audio y práctica. Skillio observa con qué formato acierta más el estudiante y le propone la ruta por ahí: no es una etiqueta que alguien le pone, es lo que muestran sus resultados.
Agenda visual con pictogramas: la jornada de hoy en una columna, con avisos de lo que cambia —un simulacro, una excursión, un sustituto—. Lo que desregula casi nunca es el cambio: es que nadie lo dijo antes.
Menos movimiento, colores tranquilos, texto más grande, sin racha ni puntos, lenguaje sencillo. Los enciende el propio estudiante y nadie del colegio se los cambia: un ajuste impuesto desde fuera se desactiva al día siguiente.
Orientación abre el expediente una vez: barreras, apoyos que el aula debe aplicar y objetivos con criterio de logro. Sin criterio de logro no se guarda, porque sin él nadie puede decir después si se consiguió.
Un toque por objetivo al terminar la sesión, desde el móvil, en cinco formas de medir. Lo que hoy no se trabajó se marca «Hoy no» y no cuenta como fallo. El informe imprimible sale con el punto de partida y el estado actual.
El diagnóstico es dato de salud de un menor: por defecto solo lo ve orientación. El docente ve el plan y los apoyos; la familia, objetivos y progreso en palabras. Nada del expediente se envía a servicios de inteligencia artificial.
Es un instrumento de seguimiento pedagógico: registra y ordena lo que el equipo observa. No diagnostica, no sustituye a un informe clínico y no decide por el equipo. Cómo funciona el plan de apoyo, paso a paso →
Aulion cobra una tarifa base anual más un costo mensual por alumno activo, con planes desde instituciones pequeñas hasta Enterprise con varias sedes. Están publicados porque un colegio debería poder descartar o considerar una plataforma sin tener que pasar por una llamada comercial primero.
Como mínimo: matrícula y expediente, estructura académica, calificaciones y boletines, asistencia, cobranza con estados de cuenta, comunicación con familias y un portal donde el padre consulte sin tener que preguntar. Si además integra aula virtual y analítica, deja de hacer falta un segundo sistema.
Aulion cobra una tarifa base anual más un costo mensual por alumno activo, con planes por tamaño de institución. Los precios están publicados: no hay que pasar por una cotización para saber si entra en el presupuesto.
Sí. Lo que determina el calendario no es el volumen sino el estado de los datos: un histórico bien estructurado se migra rápido, uno repartido en hojas de cálculo con criterios distintos por año necesita una limpieza previa.
Se puede convivir un tiempo, pero el objetivo es que la comunicación institucional deje rastro: quién envió, a quién y quién lo leyó. Un grupo de mensajería no da eso, y es justo lo que hace falta cuando una circular se discute después.
La carga real recae en quien configura, no en quien usa. El docente entra a poner notas y asistencia; administración es la que necesita acompañamiento en el primer cierre de periodo y en el primer corte de cartera.
Sí. Hay planes con varias sedes, con información consolidada para dirección general y separada para cada campus.
Sí, sin comprar nada aparte. Cualquier estudiante tiene agenda visual con pictogramas y ajustes de pantalla que enciende él mismo: menos movimiento, colores tranquilos, texto más grande, sin racha ni puntos, lenguaje sencillo. Además el colegio puede activar el plan de atención a la diversidad, con apoyos para el aula, objetivos con criterio de logro, registro de sesiones desde el móvil e informe imprimible. Es seguimiento pedagógico: no diagnostica ni sustituye a un informe clínico.
Solo orientación, por defecto. Aulion separa ver el plan de ver el diagnóstico: el docente ve el plan y los apoyos que debe aplicar, y en el lugar del diagnóstico lee «Reservado a orientación». La familia ve objetivos, apoyos y progreso en palabras, nunca un porcentaje ni las notas internas del equipo, y solo si el equipo enciende esa visibilidad.
No es obligatorio. Aulion funciona en el navegador y además se puede instalar como aplicación (PWA) desde el propio móvil, sin pasar por una tienda.
Agenda una demostración: se prepara con tu estructura, no con datos de ejemplo.